
16 años obedeciendo el mismo mandato: así vivimos ID y HACED DISCÍPULOS
Celebramos la convención ID y HACED DISCÍPULOS, que coincidió con el decimosexto aniversario de nuestra iglesia. Con la ministración de los pastores Jesús y Patricia Laya, de CS5 Iglesia (Barinas), y el acompañamiento de nuestras iglesias hijas, fueron tres días de adoración, palabra y activación en torno al mandato que le da sentido a todo lo que hacemos.
El evento
Durante tres días nuestra sede principal en Mérida se llenó para la convención anual del Centro Apostólico para las Naciones. La fecha tenía un peso adicional: en esos mismos días la iglesia cumplía dieciséis años.
Esa coincidencia le dio al encuentro un sentido doble. No se trataba solamente de recibir una palabra, sino de mirar atrás y preguntarnos si estos dieciséis años han estado alineados con la razón por la cual Dios levantó esta casa. El lema no fue una frase de campaña: fue una cita textual del último mandato de Jesús a Sus discípulos.
"Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones... enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado" (Mateo 28:19-20).
A la convocatoria respondieron nuestras iglesias hijas de Apure, La Blanca y Caño Moro, que se sumaron a la congregación de Mérida durante las tres jornadas. El resultado fue un salón donde convivieron abuelos, matrimonios, jóvenes y niños; no un auditorio de espectadores, sino una casa reunida.
Los invitados
Los ministros invitados fueron los pastores Jesús y Patricia Laya, quienes desde Barinas "lideran CS5 Iglesia, una congregación cuyo compromiso declarado es ver a todas las personas reconciliadas con Jesús." El pastor Laya ha centrado su trabajo en acompañar a otros a construir lo colectivo a partir de lo individual, un énfasis que encajó con precisión en el tema de la convención.
Su ministración fue directa y pastoral. No se trató de motivar emocionalmente a la iglesia por un fin de semana, sino de confrontar una pregunta que toda congregación necesita responder con honestidad: ¿estamos produciendo asistentes o estamos formando discípulos?
Porque son cosas distintas. Un asistente llena una silla; un discípulo reproduce lo que recibió. Una iglesia puede crecer en asistencia y no crecer en discipulado, y ese es precisamente el punto ciego que el mandato de Mateo 28 no permite ignorar. Jesús no dijo "id y llenad auditorios". Dijo haced discípulos, y añadió el verbo que lo hace posible: enseñándoles.
Adoración que abrió el camino
Cada jornada arrancó con el equipo de alabanza y el ministerio de danza, que acompañaron con banderas y lienzos. Más que un preámbulo, ese tiempo funcionó como puerta: preparó el ambiente y dispuso los corazones antes de cada palabra.
Vale la pena señalar la composición del equipo. En la plataforma había una mayoría de jóvenes: en las voces, en los instrumentos, en la danza. Eso no es un detalle estético, es fruto visible del proceso. Los que hoy sirven en la plataforma son, en buena medida, los que ayer fueron ganados y consolidados en las células.
Ministración y activación
El momento más intenso llegó cuando el pastor Laya llamó al frente. La respuesta fue amplia: familias completas, hombres y mujeres, jóvenes y niños, de pie en el pasillo central esperando ministración.
Allí se oró por vidas, por llamados, por procesos personales. Pero el cierre de esos momentos no fue una despedida emotiva, sino un envío. Porque el discipulado no se recibe para guardarlo: "lo que has oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros" (2 Timoteo 2:2).
Ese versículo describe cuatro generaciones de transmisión en una sola línea. Y describe también el estándar por el cual esta convención deberá medirse: no por lo que se sintió durante el fin de semana, sino por cuántos empezaron a discipular a alguien después.
Reconocimiento y cierre
Al finalizar, nuestros apóstoles Wilmer y Johanna Saquitas entregaron a los pastores Jesús y Patricia Laya un reconocimiento conmemorativo de la convención, en gratitud por su entrega durante los tres días y por la palabra sembrada en la casa.
Dieciséis años
Y entonces llegó la torta.
Un solo emblema encima —la llama que identifica a esta casa— y dieciséis años debajo. Nada más. Pero quien conoce la historia sabe cuánto cabe en ese número.
Dieciséis años de células abiertas en salas prestadas. De líderes que empezaron siendo los recién llegados. De congregaciones que hoy son iglesias hijas y que en su momento fueron apenas un grupo pequeño con más fe que recursos. De familias restauradas, de gente que llegó rota y hoy sirve, de temporadas duras que en su momento parecieron el final y resultaron ser el filtro.
Celebrar un aniversario no es autofelicitarse. Es levantar una piedra de memoria, como hizo Samuel: "Hasta aquí nos ayudó Jehová" (1 Samuel 7:12). El énfasis de esa frase no está en el "hasta aquí", sino en el quién. La iglesia no llegó hasta aquí por estrategia, por carisma ni por mérito propio. Llegó porque Dios la sostuvo.
Y hay algo profundamente coherente en que el aniversario haya caído dentro de esta convención, y no en una celebración aparte. Porque la mejor manera de honrar dieciséis años de historia no es repasando logros, sino renovando el compromiso con la tarea que originó todo: id, y haced discípulos.
Lo que queda
Las convenciones terminan y los aniversarios pasan; los mandatos no.
Volvimos cada quien a su congregación, a su célula y a su casa con la misma tarea que teníamos antes de llegar, solo que ahora sin excusas para postergarla. La Gran Comisión no fue entregada a un equipo especializado ni a un grupo de ministros itinerantes. Fue entregada a la iglesia entera, y eso te incluye.
Así que la pregunta con la que cerramos estos tres días es la misma con la que cerramos este artículo:
¿Quién es la persona que Dios te está pidiendo que discipules este año?
Si ya tienes el nombre, no esperes a la próxima convención. Habla con tu líder de célula y empieza.
Gratitud a los pastores Jesús y Patricia Laya, a nuestras iglesias hijas de La Blanca, Caño Moro y Apure, y a cada equipo que sirvió durante estos tres días.
